Descubre nuestros campamentos de verano 2026, donde la diversión, el aprendizaje y la naturaleza se unen para crear experiencias memorables. Actividades emocionantes, talleres creativos y un entorno seguro para que tus hijos disfruten al máximo.

¡Hola, familias y educadores! ¿Estáis buscando un lugar mágico donde los peques puedan aprender, jugar y crecer en plena naturaleza? ¡Bienvenidos a La Huerta de Carlos, vuestro oasis de diversión y aprendizaje en Pozuelo de Alarcón, Madrid!
En este oasis natural, los pequeños pueden interactuar con animales, cultivar hortalizas y participar en talleres de cocina, reciclaje y manualidades. Además, se organizan juegos y actividades deportivas no competitivas que fomentan el trabajo en equipo y la amistad.
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CASA DE LAS SEMILLAS
1 de 18ZONA DE ABONO
2 de 18ESTANQUE DE LAS OCAS
3 de 18CASA DE LAS COBALLAS (HEMBRAS)
4 de 18CASA DE LAS AVES (GUACAMAYO, LORO GRIS, PERIQUITOS Y NINFAS)
5 de 18LA CASA DEL CUERVO Y LA TORTUGA CENTENARIA
6 de 18CASA DE LAS COBALLAS (MACHOS)
7 de 18EL PICADERO, TIROLINA Y ROCÓDROMO
8 de 18HUERTO
9 de 18PISTA DE BALONCESTO
10 de 18VESTUARIOS Y PISCINA
11 de 18CHARQUITO NATURAL
12 de 18GALLINERO
13 de 18PATIO DE ANIMALES
14 de 18ZONA DE CARRETILLAS
15 de 18ESTANQUE DE LOS PECES
16 de 18LAS CABRAS Y PERRITOS DE LA PRADERA
17 de 18BAÑOS
18 de 18La mayor recompensa de nuestro trabajo es ver la alegría en los ojos de los niños y la satisfacción de sus familias. Aquí compartimos algunas de las experiencias que nos llenan de orgullo:
Publicado en Google Carlos García de EnterriaTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Nos encantó la visita. Es un plan distinto, divertido y educativo para los niños. Todo está muy bien cuidado y el personal es súper amable. Volveremos seguro!Publicado en Google AzuliTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Hemos celebrado hoy por la tarde el cumpleaños de mi hija y la verdad es que nos ha sorprendido gratamente. Los niños han disfrutado un montón con los animales y la gincana que les han organizado. Las monitoras que les han acompañado han sido muy amables y atentas. Muy recomendable.Publicado en Google Oscar Gonzalez RuizTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Mi hija celebró el cumpleaños allí. Ella y sus amigos se lo pasaron en grande en un entorno natural y muy agradable. El equipo muy atento y encantador. Lo recomendamos 100%Publicado en Google BRUNO DELGADO SÁNCHEZTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Nuestra hija se lo ha pasado genial en el campamento de verano!!!!Es el segundo año que repitePublicado en Google ASMTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Sin duda la mejor opción. Educación real, práctica y sana. Un lujo!!Publicado en Google Dani SanzTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Espectacular sitio para el comienzo de cualquier peque. Yo he llevado a mis 2 hijas durante sus primeros años y MUY MUY bien. Esther y Carlos como máximos responsables son muy apasionados dirigiendo magníficamente cole y huerta-granja respectivamente. Las profesoras son un amor, cercanas, cariñosas con los más pequeños… Hay varias que son nativas y se nota en el nivel de inglés de mis hijas. Un sitio muy familiar donde se lo pasan bien y aprenden en un gran entorno.

Además de La Huerta de Carlos, contamos con Mi Pequeña Granja, nuestra escuela infantil británica en Pozuelo de Alarcón. Un espacio donde los más pequeños (de 0 a 6 años) disfrutan de un entorno cálido y familiar, en contacto cercano con la naturaleza, las plantas y los animales, con una inmersión lingüística en inglés y español.
¡Un proyecto educativo integral para los primeros años!
Visita la web de Mi Pequeña Granja
¿Listo para vivir una experiencia inolvidable en La Huerta de Carlos? ¡No esperes más! Consulta nuestro calendario de actividades y reserva tu plaza. ¡Te esperamos para compartir la magia de la naturaleza y crear recuerdos que durarán toda la vida!
En este pequeño refugio comienza la vida. La Casa de las Semillas es un espacio íntimo, resguardado, donde preparamos la tierra y ordenamos las variedades que después poblarán el huerto. Aquí germinan los primeros brotes, se mezclan abonos naturales y se cuidan los inicios más delicados del ciclo vegetal.
Es un lugar que conserva el espíritu del abuelo de Carlos, quien enseñó que toda planta, antes de tocar el suelo, necesita tiempo, atención y respeto. Entre bandejas de cultivo, herramientas antiguas y pequeños brotes, los niños descubren que la naturaleza empieza siempre desde lo más pequeño.
La Montaña Kuli Kuli es el área donde se genera el abono natural de la granja. Aquí los niños aprenden cómo se transforma la materia orgánica en el nutriente que alimenta al huerto y a las plantas.
En esta zona es habitual ver pavos reales merodeando y descubrir, bajo la tierra, los gusanos que ayudan a mantener un suelo vivo y fértil.
Es un espacio clave para entender el ciclo natural de la granja y el cuidado de la tierra.
Un estanque amplio, rodeado de vegetación, donde las ocas caminan juntas como si fueran una familia de ancas blancas.
Junto a ellas conviven peces, tortugas de agua y pequeñas criaturas que dan vida al ecosistema.
Cada especie encuentra su lugar y cada sonido del agua escribe una historia.
La Casa de las Cobayas es un espacio tranquilo y luminoso donde viven las hembras y las crías más pequeñas. Es una zona especialmente cuidada, con rincones amplios, superficies suaves y refugios donde pueden moverse con comodidad.
Aquí los niños observan de cerca cómo se comportan, cómo interactúan entre ellas y cómo crecen los bebés en sus primeras semanas de vida.
Es un entorno pensado para el bienestar y la calma, ideal para conocer de forma respetuosa a estos animales tan sociables y curiosos.
Entre colores intensos y voces que llenan el aire, esta casa es casi un pequeño bosque tropical dentro de la granja.
Waca, el guacamayo de tonos brillantes; Princesa, el loro gris africano, tan expresiva como elegante; Benigno, la cotorra de Kramer; y un coro de ninfas y periquitos crean aquí un universo vibrante.
Es un espacio que celebra la diversidad y la belleza. Una muestra de que la granja, aunque enraizada en la historia familiar, se abre al mundo con curiosidad y respeto.
En un rincón más resguardado del viento, se encuentra la casa del cuervo —un animal inteligente, observador, casi filosófico— que comparte espacio (aunque en recintos separados) con una de las grandes joyas de la granja: una tortuga de tierra de casi cuarenta años.
En verano convive cerca de las demás tortugas, disfrutando del sol; en invierno se refugia aquí, donde el calor se mantiene y el espíritu de protección se siente en cada detalle.
La Casa de las Cobayas Macho es un espacio amplio y ventilado donde viven los machos de la granja. Está organizada para que puedan moverse con libertad, explorar y mantener su propio ritmo.
Es una zona pensada para observar su comportamiento más activo y curioso, siempre en un entorno seguro y cuidado.
Aquí las cobayas conviven con periquitos, ninfas y pequeños pájaros que llenan el ambiente de movimiento y color.
Los niños descubren cómo se relacionan entre ellos y aprenden las diferencias entre las diferentes especies.
El picadero es un espacio cubierto que se utiliza durante los meses fríos para celebrar cumpleaños, talleres y actividades en grupo. Es un área versátil, con mesas y luz cálida, que se adapta a diferentes eventos según la temporada.
Junto a él se encuentra la zona de aventura, formada por la tirolina y el rocódromo, diseñados para el juego libre y la actividad física.
Es un espacio donde los niños pueden trepar, deslizarse y moverse con libertad al aire libre.
Justo al lado, bajo el cielo abierto, se extiende el huerto: un mosaico vivo de hortalizas, flores y plantas que crecen siguiendo el ritmo de las estaciones. Aquí los niños riegan, observan, escuchan insectos trabajando y aprenden que cada fruto es una historia que tarda semanas en escribirse.
El huerto es la parte más visible del sueño familiar: un espacio donde la tierra se mezcla con el aprendizaje y donde el campo recupera su esencia original. Cada surco, cada semilla y cada hoja recuerdan la promesa del abuelo de Carlos: mantener este lugar lleno de vida para compartirlo con futuras generaciones.
Justo antes de llegar a la Montaña Kuli Kuli se encuentra la pista de baloncesto, un espacio amplio pensado para que los niños jueguen, se muevan y liberen energía al aire libre.
Es una zona diseñada para el deporte y la actividad física, donde el juego en equipo y la diversión tienen su propio espacio dentro de la granja.
Un pequeño arroyo desemboca en un charquito donde las ranas cantan al atardecer.
Este espacio nació de manera natural, como nacen las cosas auténticas: del propio flujo del agua.
Es un rincón que invita a escuchar, a detenerse, a descubrir la vida diminuta que habita entre piedras y hojas.
En esta zona late la esencia más rural de la granja. El gallinero es un espacio lleno de ritmo y movimiento, donde las gallinas conviven en un entorno luminoso, cercano a la tierra y al ciclo natural del campo.
Carlos recuerda caminar por aquí de la mano de su abuelo, observando cómo cada ave seguía su propio compás y cómo de su cuidado nacían pequeñas lecciones cotidianas.
Hoy, ese mismo espíritu sigue vivo, mostrando que la vida sencilla es también una escuela abierta.
Muy cerca del gallinero se extiende un patio amplio donde conviven el cerdo, la oveja, los pavos reales, los patos y las tortugas de tierra. Es un espacio diverso, auténtico, donde cada animal aporta su carácter y su historia.
Este patio representa una de las ideas que el abuelo de Carlos transmitió con más cariño: que la convivencia entre seres distintos enseña más que cualquier libro.
Aquí, la diversidad no solo se observa: se siente, se comparte y se aprende cada día.
La Zona de Carretillas es el punto de encuentro antes de salir a recorrer la granja. Aquí se guardan las carretillas y herramientas infantiles que los niños utilizan para transportar abono, mover tierra o recoger materiales naturales.
Es un área práctica y funcional, cercana al baño y al resto de espacios centrales, que forma parte del día a día de las actividades al aire libre.
Este estanque es uno de los rincones más tranquilos de la granja, un espejo de agua donde los peces se mueven como pinceladas vivas.
Para Carlos, siempre fue un recordatorio de los paseos con su abuelo: ambos se detenían junto al agua para observar cómo cada vida, por pequeña que fuera, tenía su historia.
Hoy, los niños se acercan con la misma curiosidad. Descubren que el agua enseña paciencia, silencio y respeto. Y que la naturaleza siempre recompensa a quien sabe mirar.
En este lugar conviven dos especies sorprendentemente armoniosas: las cabras (curiosas, juguetonas y siempre dispuestas a explorar) y los perritos de la pradera, que con sus pequeños silbidos parecen anunciar cada visita.
Este espacio recuerda el espíritu original de la granja: convivencia, respeto y alegría simple. Las cabras, que acompañaron a la familia desde sus inicios, siguen siendo parte del paisaje cotidiano; los perritos de la pradera llegaron más tarde, pero encontraron aquí un hogar donde la vida fluye al ritmo del campo.